¡Feliz Día de la Madre!

No soy muy partidaria de las fechas señaladas (esta y tantas otras), pero me parece una buena ocasión para recordar la inmensa suerte que tenemos de tener a nuestros pequeños con nosotras, para revivir momentos mágicos vividos junto a ellos, y fantasear con todas las experiencias maravillosas que aún nos quedan por vivir.

Porque ser mamás es lo mejor que nos ha pasado en la vida  y nuestros hijos son nuestros tesoros mas preciados.
Espero que disfrutéis de una maravillosa vida junto a ellos, y hoy tengáis un día fantástico.
Abracemos a nuestros hijos y agradezcámosles que estén con nosotras. Porque este día no sería posible sin ellos, hoy también es su día.

Y como regalo, aquí os dejo una preciosa ilustración hecha por una persona a la que quiero mucho.Felicidades a todas!

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La obediencia

Me he dado cuenta de que en estos tiempos que corren, los padres y la sociedad en general valoran más a un niño obediente que a un niño feliz.
Hoy por hoy predomina el pensamiento de que los padres que educan bien a sus hijos, crían niños “socialmente correctos”, es decir, niños que te puedes llevar a cualquier parte porque se comportan correctamente y hacen caso a lo que dicen sus papás. Esos padres son aplaudidos por el resto por haber sido capaces de educar a sus hijos de la manera correcta..
Ahora bien, realmente es necesario “adiestrar” a tu hijo para que se este quietecito en una comida familiar o mientras los papás cenan con sus amigos? realmente le hace algún bien el tener que comportarse como un adulto desde su mas tierna infancia? o simplemente nos hace la vida mas facil?
Una vez más llego a la misma cuestión: en el tema de la crianza se valora solo en bienestar del niño o también juega un papel importante la comodidad de los padres? adaptamos nuestra vida a nuestros hijos o les educamos a ellos para que se adapten a la nuestra?
Creo que vivimos en un mundo de adultos y para adultos, donde los niños tienen un papel secundario y nuestra labor como padres es criar a nuestros hijos para que sean “adultos pequeñitos”. Que adornen y hagan gracia, pero que no den guerra y nos dejen seguir con nuestras vidas.
David no se puede considerar un niño obediente, pero puedo decir con total seguridad que es un niño feliz. Un niño al que se le está dejando comportarse como tal , sin exigirle cosas ilógicas para su edad. Un niño al que no se le riñe o castiga por tener una rabieta, o por ponerse “pesadito” cuando se aburre o cuando no quiere permanecer en un lugar.
Pero nosotros no somos aplaudidos por el resto de los papás, mas bien al contrario. El resto de papás no dicen “que buenos padres, que están  haciendo tan feliz a su hijo”. Porque en general, los niños felices  no son niños obedientes, de esos que se quedan calladitos en un rincón mientras sus papás hace sus cosas. Son simplemente niños. Y para el resto del mundo resultan más molestos.
Debido a todo esto he decidido ignorar abiertamente a todo aquel que me dice que David es desobediente, o que lo estamos malcriando. Y no es ni prepotencia ni pensar que hago las cosas mejor que nadie. Es simplemente que he aprendido que és observando a mi hijo como me puedo dar cuenta de si lo estoy haciendo bien o mal, y que a su vez esos conceptos son muy variables en función de las prioridades de cada uno.
Para mí , lo prioritario es que David sea un niño feliz, y estoy muy satisfecha porque lo estamos consiguiendo. El que obedezca o haga esto o aquello antes o después no nos parece fundamental.
Así que, a pesar de las críticas de muchos, nos mantendremos en nuestra posición. Ver sonreir a nuestro hijo  de la manera que lo hace, con sinceridad y sin dobleces, con una sonrisa que le sale del corazón, es nuestra mayor victoria. Todo lo demás es secundario.

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Mamá a jornada completa

Hace un tiempo, a los pocos meses de nacer David,  en una conversación que mantuve con otras dos mamás trabajadoras, una le explicaba a la otra mi situación actual , diciéndole que yo era mamá a tiempo completo.

En principio, la conversación no habría tenido nada de malo, si de lo que se trataba era de contar la situación de cada una. Pero no era eso, ya que con su tonillo condescendiente y sus sonrisitas “compasivas” me estaban dando a entender que yo era alguien merecedora de lástima por dedicarme en exclusiva a cuidar a mi hijo.
La verdad es que, en ese momento de mi vida, inmersa como estaba en el puerperio, con las hormonas revolucionadas, muerta de sueño y con un pequeñin que me reclamaba constantemente, me hicieron sentir realmente mal. Pero poco a poco, conforme fué pasando el tiempo y me fuí reafirmando en mi condición de madre, esa sensación de ser “menos que nadie” fue dando paso a una profunda indignación.

Y es que aún me sigo preguntando porqué a las madres que tomamos la decisión de dejar de trabajar para criar a nuestros hijos se nos trata como a mujeres “de segunda”. Ni porqué algunas madres que han decidido seguir con su trabajo piensan que las que decidimos esto lo hacemos por comodidad,  por falta de inquietudes o por falta de capacitación.

Porque, si yo no critico la decisión o la necesidad de algunas de mantener su trabajo después de ser madre, se tiene que poner en tela de juicio mi decisión de no hacerlo?
Hoy por hoy, con las ideas bastante mas claras y las hormonas mas en su sitio, creo que ninguna de las dos opciones es criticable, puesto que cada una sabemos lo que es mejor para nosotras y para nuestra familia. Y que flaco favor nos estamos haciendo enredándonos en estas batallas absurdas.

En mi caso, el dedicarme a criar a David a tiempo completo ha sido la mejor decisión que he podido tomar. Me está permitiendo disfrutar de el al máximo.

Y, a raiz de su nacimiento, he descubierto que mi verdadera vocación es, en primer lugar, ser madre, y en segundo, leer y formarme para ayudar a otras madres a vivir su maternidad de una manera mas consciente.
Así que, en contra de algunas opiniones, claro que tengo inquietudes!!! solo que no están orientadas hacia el mundo laboral…
Así que quien quiera tratarme como una “maruja” por ello, que lo haga. Yo voy a seguir siendo mamá a jornada completa todo el tiempo que mi economía lo permita.
Y con la cabeza bien alta!!

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Toca olvidar lo hasta ahora aprendido

Al nacer David nos vimos saturados por un montón de consejos (y todos muy parecidos) acerca de su crianza. Cómo y cada cuánto darle el pecho, cuándo hay que cogerlo y cuándo no, cómo dormirlo…

Así que, con esa información, empezamos nuestra nueva vida junto con nuestro pequeño.
Enseguida descubrimos que las cosas no iban a ser nada fáciles, puesto que nos decían que no había que cogerlo demasiado para que no se malacostumbrara y mi bebé reclamaba el brazo constantemente. Nos insistían en que no lo dejara dormirse al pecho ni lo metiera en mi cama, pero esa era de la única manera en la que podía dormir sin pasar antes por un rato terrible de lloros inconsolables.
Entonces empezó a surgir en mí el dilema de si hacer caso a lo que el mundo me decía o a mi instinto. Y decidí tomar mis propias decisiones … cogía a mi hijo tanto como me apetecía y lo metí en nuestra cama (entre otras cosas).
Pero aunque tomé la decisión de practicar el colecho (David duerme en su cunita junto a nuestra cama pero en cuanto se despierta, sean las 12 de la noche o las 5 de la mañana, viene a la camita con nosotros) y me encantaba sentir a David dormidito a mi lado, no lo llegaba a disfrutar plenamente, algo fallaba …
Fallaba que no conseguía sacar de mi cabeza todas esas voces que me decían que era un error y, aunque yo sentía que no lo era, no tenía la suficiente confianza en mí misma como para obedecer a mi instinto olvidando todo lo demás.
Por otro lado, me generaba mucho estrés el hecho de poner “fechas límite”. Me explico: a veces pensaba, “está muy bien dormir los tres, pero supongo que cuando David tenga “X” edad, será el momento de pasarlo a la habitación”. Esto hacía que conforme se acercaba el momento señalado, me angustiara pensando en que debería empezar a cambiar nuestra rutina nocturna, cuando a ninguno de los tres nos apetecía lo mas mínimo. Y mentalmente buscaba cualquier excusa para alargar un tiempo mas esa “fecha límite”. Pero esto convertía el colecho en un trámite hasta que David durmiera solo, ya que ése era realmente el objetivo a lograr.

Afortunadamente para mí, de un tiempo a esta parte, me he dado cuenta de que el colecho es un objetivo en sí mismo, no un trámite por el que pasar para conseguir el verdadero objetivo, que es que David duerma solo.Y como es un objetivo en sí mismo, no necesito ponerme fechas de cuándo debe terminar puesto que no hay ningún motivo para dejar de practicarlo mientras los tres lo disfrutemos. De hecho, como pensamos aumentar la familia, estamos planeando poner una camita pegada a la nuestra para poder seguir durmiendo todos juntos …

Creo que es una gran idea desaprender lo aprendido y borrar de nuestra mente todo aquello que no nos deje disfrutar plenamente de lo que hacemos en lo que respecta a la crianza de nuestros hijos. Porque si no lo hacemos entramos en tierra de nadie: un terreno en el que la sensación de culpa por no hacer lo que nos dicen no nos deja ser felices con la decisión que hemos tomado. Y así nos perdemos la mejor parte.

Así que sería bueno empezar a confiar plenamente en nosotras mismas y en nuestras decisiones. Porque solo así podremos ser completamente felices y hacer felices a nuestros hijos.

Nosotros seguiremos durmiendo juntitos todo el tiempo que David quiera, con la conciencia tranquila y sin  dudas al respecto. De hecho, ya se me hace difícil imaginarme dormir sin él!

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Llega Septiembre

En pocos días empieza septiembre. Un mes hasta hace pocos días muy temido para mi, puesto que era (y es, pero ahora menos) un mes de grandes cambios.
Primero estaba la entrada de David en la guardería, que no me dejaba vivir.  Afortunadamente, hemos zanjado este tema y vivo mucho más tranquila al respecto.
Segundo, el ingreso de mi yaya en la residencia…hay días que dice que sí que quiere ir y días que dice que no. De hecho, creo que le contamos las cosas y al minuto se le olvidan, por lo que no ha servido de mucho el hablar con ella del tema…cuando se encuentre allí le vendrá de nuevas, como si nadie le hubiera dicho nada…así que presiento que va a ser intenso…
Tercero, el tema del favor que nos pidieron, del que hablé en una entrada anterior…durante la primera quincena de este més sabremos si ha servido de algo. Cruzo los dedos para que así sea.
Cuarto, (y esto no me preocupa, sino que me alegra muchísimo), el día 2 de Septiembre vuelvo a ver a Alejandro Sanz en concierto!!! Seguro que me lo paso en grande, aunque creo que superar la primera fila del último concierto en Madrid va a ser dificil!!! (os enlazo la entrada donde hablo de dicho concierto por si no la visteis)
Y por último, el 24 de septiembre mi niño cumplirá dos añitos…que emoción!!! Así que lo que empezó planteándose como un més muy negro, ya no lo es tanto, pero aún así va a ser durillo. Espero disfrutar mucho de lo bueno y que lo malo sea lo menos malo posible!!

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El método Ferber

En el blog alternativo, encontré este testimonio de unos padres que aplicaron el Método Ferber, que me puso los pelos de punta.
¿¿Que si el método funciona?? como nos cuentan estos padres, desgraciadamente si…y muchos niños lo sufren cada noche.
No me alargo más, os dejo el testimonio. En otra entrada os contaré mi experiencia personal al respecto y como llegamos a dormir como dormimos hoy.
 Culpables, lo hicimos. Nos quedamos en la cama  una noche y dejamos a nuestro hijo de 8 meses llorando en la oscuridad. No teníamos planes de implementar el método Ferber. De hecho mi esposo y yo, ambos creíamos fuertemente que era cruel dejar a un niño en la oscuridad. Nos declaramos temporalmente como en estado de demencia o como auto defensa.
Todos han escuchado sobre el método Ferber. Con el que tu enseñas a tu hijo a dormir solo incrementando espacios de tiempo para consolarle cuando él llora. No le tocas o no le coges en brazos. Pero le haces saber que estas ahí. Es un programa de modificación de comportamiento que enseña a tu hijo a consolarse él solo. Nunca soñé que podría pasar por esto como experiencia propia.
Nosotros ciertamente no tuvimos la paciencia suficiente para mecer a nuestro segundo hijo cada noche como lo hicimos locamente con nuestra hija de ahora ya 7 años. La hora de irse a la cama fue una ardua tarea con ella- fue más complicado y delicado que robar secretos de estado-.
Después de cantar canción tras canción, debíamos llevarla suavemente hacia su cuna, meciéndola mientras verificábamos sus parpados palpitar. Debíamos bajarla cm a cm hasta que su cuerpo tocara el colchón. Muy lentamente debíamos retirar primero una mano luego la otra, dejando solo los dedos para mantener contacto. Luego cuidadosamente podíamos levantar el dedo deslizándolo mientras nos ibamos sigilosamente de la habitación. Con cualquier paso, los ojos podrían abrirse y exponer nuestro engaño y todo el proceso tendría que comenzar de nuevo.
Años más tarde, aun bostezamos pensando en el procedimiento. ¡Nos pusimos de acuerdo que nuestro segundo niño simplemente tendría que aprender a dormir!.
Convertirse en una familia Ferber es cuestión de oportunidad. Nuestro pequeño niño requirió mecerle, cantarle y llevarle en brazos desde el principio. Gradualmente llegó a ser un tirano, despertándonos hasta 10 veces por noche. Durante las vacaciones con la familia de mi esposo fue el colmo, debimos hacer turnos para mecerle y cantarle en nuestro diminuto cuarto, sabiendo que toda la familia se despertaba con cada grito, frecuente y escandaloso.
Volvimos del viaje y pensamos que ciertas cosas deberían mejorar una vez que todos estuviéramos durmiendo en nuestras camas. La primera noche en casa, a la 1 am después de la tercera vez que llamó despertándonos, en nuestro delirio de estar privados de sueño le dimos una oportunidad al doctor Ferber.
Fueran cerca de una hora de gritos y cuidadosas salidas y regresos programados y así sucesivamente hacia la cuna, pero todos finalmente dormimos esa noche. Después de dos noches de cada vez menos despertares frecuentes fuimos una familia Ferber.
Suena bastante simple, ¿no es cierto?.
Pero cuando te despiertas a las 3 am y sientes tu corazón roto por los múltiples gemidos ahogándose que son como cuchilladas y que tú sabes que deberían ser escuchadas, parece simplemente inhumano. Cuando caminas hacia la habitación y una cara roja de tanto gritar y cubierta de lágrimas y mocos, te confronta acusándote, tú simplemente quieres tener a tu hijo en tus brazos y calmar la situación con abrazos y susurros tranquilizantes.
Aunque el método Ferber funciona, tú no puedes evitar creer que si fueras mejor padre tendrías ganas de estar cantando y meciéndole toda la noche, o hacer un espacio en tu dormitorio, en tu cama para un pequeño cuerpecito extra.
Es como si nos diésemos una paliza a nosotros mismos, aun cuando descubrimos que el método funcionaba. Nada acerca de esto parece correcto – excepto por el hecho de que funcionó. Pronto pudimos poner a nuestro hijo en su cama y él pudo sobrellevar esto solo. Pero yo eché de menos estas ocasiones para mecerlo. Eché de menos su suave cabeza en mis brazos y la tranquila respiración contra mi piel.
Ahora “nuestra pequeña historia de éxito Ferber” va al fondo de las escaleras cada noche y pide para ir a cama. Si tratas de mecerlo o abrazarlo a la hora de acostarse se aleja retorciéndose, aun en medio de la noche, con un terrible frío. Él rehuye a ser mecido o cantado.
Le enseñamos a consolarse él solo, sin saber que estuvimos dejando escapar nuestra propia capacidad de hacer eso por él.

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¡De vacaciones!

A partir del martes y hasta el día 31 nos vamos de vacaciones a Formentera. Allí seguramente no tendré acceso a internet, ni tiempo para ponerme a ello, así que esta será mi última entrada hasta agosto.

Espero tener un montón de experiencias maravillosas estos días y compartirlas con vosotras a la vuelta. El año pasado, en Formentera, David disfrutó muchisimo e hizo un montón de adelantos. Allí todo son estímulos para el y, como el entorno es mas favorable, tiene mas libertad de movimiento y miles de sitios nuevos que explorar.
Queria aprovechar la ocasión para daros las gracias a todas por seguir y comentar mi blog. Para mi este espacio se ha convertido en algo muy importante y me llena de orgullo ver que otras mamis se interesan por lo que escribo.
También me alegra muchísimo darme cuenta de que somos muchas las mamás que compartimos este tipo de crianza. Siento que formo parte de algo, de una pequeña tribu y estoy segura de que, unidas, seremos capaces de cambiar muchas cosas.
Así que, en principio, me despido hasta agosto. Os dejo antes unas cuantas fotos de mi tesorito tal como está ahora. A la vuelta pondré otras de después de las vacaciones para que veais lo morenazo que se pone mi niño!!

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